Gastos de notaría en una compraventa: quién paga qué y cuánto cuesta

Cuando llega el momento de firmar la escritura de una casa, a menudo surge la duda de última hora en la puerta del despacho del notario: ¿quién tiene que sacar la cartera ahora? Aunque parezca un detalle menor comparado con el precio de la casa, los gastos de notaría son un pellizco que conviene tener previsto para evitar sorpresas de última hora. En este 2026, las tarifas siguen estando reguladas por ley, pero el reparto de quién paga cada concepto tiene su miga.

Qué dice la ley frente a la costumbre sobre los gastos de otorgamiento de la escritura

Si nos vamos estrictamente a lo que dice el código civil, los gastos de otorgamiento de la escritura (es decir, el documento original que se queda el notario) corresponden al vendedor. Por su parte, el comprador debe hacerse cargo de los gastos de la primera copia y de las sucesivas que necesite.

Sin embargo, en el mundo real lo más habitual es que se pacte que el comprador asuma todos los gastos de la notaría, salvo la plusvalía municipal, que siempre es cosa del vendedor. Eso sí, esto es algo que se puede negociar antes de firmar las arras. Si no se dice nada en el contrato previo, se aplica lo que marca la ley, pero lo normal es que el comprador acabe pagando el total de la factura notarial por pura inercia del mercado.

Cuánto dinero estamos hablando exactamente

Los honorarios de los notarios (llamados aranceles) son iguales para todos, ya que los fija el estado. Lo que varía es el precio de la vivienda. Para que te hagas una idea aproximada en este 2026:

  • Para una vivienda de unos 100.000 euros, los gastos suelen rondar los 650 o 800 euros.
  • Si nos vamos a una propiedad de 250.000 euros, la factura puede subir hasta los 1.000 euros.
  • En el caso de viviendas de lujo o precios muy altos, los gastos pueden superar fácilmente los 1.500 euros.

A esto hay que sumarle el número de folios de la escritura o si hay copias autorizadas extra, pero la base siempre es el valor que figura en el papel. Por eso, antes de lanzarte a vender o comprar, tener una valoración de una vivienda precisa es el primer paso para calcular no solo los impuestos, sino también estos gastos de gestión.

Preparativos antes de ir al notario

Una de las formas más inteligentes de llegar a la firma con los deberes hechos es conocer de antemano el valor real de mercado. Hoy en día es muy sencillo obtener una tasacion de una vivienda para saber si el precio que se está negociando es el adecuado. Si eres el vendedor, esto te ayuda a defender tu precio; si eres el comprador, te asegura que no estás pagando de más (y por tanto, que no pagarás de más en la notaría ni en impuestos).

Además, para ganar tiempo y tener una referencia rápida, siempre puedes recurrir a una tasación de vivienda online. Es una herramienta excelente para tener una cifra de partida sin moverte del sofá. Y si lo que buscas es simplemente orientarte un poco antes de decidir si vendes o no, una tasación de vivienda gratuita te dará esa primera visión general para empezar a echar cuentas sobre los gastos que te tocará asumir.

El papel del notario en 2026

No olvides que el notario no solo cobra por «firmar». Su función es dar fe pública de que todo es legal, de que el vendedor es quien dice ser y de que la casa no tiene cargas ocultas que te amarguen el día de mañana. Es una garantía de seguridad jurídica que, aunque suponga un gasto extra, es la mejor inversión para dormir tranquilo.